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El poco apego a las medidas de seguridad ocasiona violencia en el futbol de Sudamérica

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Foto: As Colombia

Según Jesús López, periodista deportivo venezolano, se ha generado una normalización de la violencia en el futbol de Sudamérica que ha quedado impune en muchos casos

El segundo partido de la final de la Copa Libertadores entre los clubes argentinos River Plate y Boca Junior estaba preparado. Más de 60.000 personas llenaron el Estadio Monumental de Buenos Aires y otros cientos esperaban en las afueras por un partido agónico. Pero cuando los fanáticos de River apedrearon al vehículo que trasladaba a los jugadores de Boca al estadio y causaron lesiones a algunos de ellos, quedó en evidencia el poco apego a los protocolos de seguridad por parte de las autoridades.   

Los casos de violencia en el futbol sudamericano son frecuentes y datan hace decenas de años, siendo Argentina uno de los países con mayor registro de víctimas mortales relacionadas al futbol; 328 desde 1922 hasta la actualidad, según la ONG Salvemos al futbol.

De acuerdo con el artículo 8 del reglamento disciplinario 2018 de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Futbol) “los clubes son responsables de la seguridad y el orden tanto en el interior como en las inmediaciones del estadio antes, durante y después de un partido del cual sean anfitriones”.

Si bien la Conmebol no especifica cuáles son las medidas de seguridad que se deben tomar, hay algunas normativas estándar que se aplican en casi todos los partidos de Sudamérica; separar a las dos barras con un cordón policial, colocar un cordón de seguridad en las inmediaciones del estadio, custodiar el lugar donde se hospeda el equipo visitante y cuidar el vehículo que lleva a los jugadores al campo.  

Sin embargo, la mayoría de los casos de violencia se registran en las inmediaciones del estadio, en las gradas y a los autobuses que trasladan a los equipos, lo que representa fallas evidentes en el cumplimiento de los dispositivos de seguridad.  

Peleas en el futbol

Jesús López, periodista deportivo especializado en futbol, afirmó que la violencia en el futbol sudamericano es un asunto cultural. “Se ha generado una normalización de la violencia en el futbol de Sudamérica que ha quedado impune en muchos casos y eso desencadena en situaciones como las que vivimos”. 

Por su parte, Mónica Giraldo, asistente técnico del equipo femenino de Estudiantes de Caracas, explicó que “entre las barras siempre hay una rivalidad por ver cuál es la más fuerte. Si su equipo no gana ellos quieren demostrar a los golpes que son los mejores”.  

A medida que los equipos de futbol sudamericano crecen aumentan sus fanáticos y se crean las denominadas Barras Bravas, grupos de hinchas que son los principales responsables de la violencia dentro y fuera del estadio. 

Las peleas entre hinchas se han vuelto frecuentes y han dejado en evidencia la falta de aplicación de las medidas de seguridad.

Según el sitio web uruguayo Subrayado “en la región las autoridades siempre van un paso atrás de los fanáticos violentos; actúan cuando ya se ha producido algún hecho grave y carecen de una política amplia que englobe los aspectos sociales y preventivos”.

Barras Brava: antecedente inglés

Para Giraldo las Barras Bravas en Sudamérica toman acciones similares a las de los Hooligans en Inglaterra. Según BBC Mundo, éstos eran “los violentos aficionados al fútbol inglés” que tuvieron mayor auge entre los años 70 y 80.

Luego de la tragedia de Heysel en 1985, que cobró la vida de 39 personas, las autoridades inglesas crearon nuevas medidas de seguridad que ayudaron a eliminar a los Hooligans.

Este no es el caso de Sudamérica. Las Barras Bravas han adquirido más fuerza y poder –sobre todo en Argentina- y las autoridades no parecen encontrar la fórmula para frenar ese movimiento.

Carlos Quintero, jefe de prensa del UCV FC, afirmó que las Barras Bravas existen y crecen porque muchas personas ven al fútbol como su lugar de desahogo. “Algunos hinchas se van al estadio a beber, vender drogas, buscar problemas y caerse a golpes con los demás. Por eso es que esas barras radicales se mantienen”.

Quintero aseguró que en Sudamérica los cuerpos de seguridad no siempre están preparados para un evento de gran magnitud. “Incluso en Argentina, Brasil y Colombia la seguridad es a veces rebasada por los hinchas”.  

Violencia por país

Salvemos al futbol señaló que 10 de las 17 muertes relacionadas al futbol entre el año 2016 y 2018 en Argentina fueron consecuencia de errores en el protocolo de seguridad. Además añadió que la mayoría de los casos tuvieron lugar dentro o fuera del estadio donde se disputaba el partido, zona que debe ser resguardada por los cuerpos de seguridad hasta que el recinto sea desalojado por completo.

En Brasil los medios de comunicación han registrado 92 heridos por casos de violencia en el futbol en los últimos 5 años. De ellos, 60 casos ocurrieron en el mismo partido y por enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.

En Colombia, por su parte, 6 de los 10 casos violentos registrados por el sitio web Futbolred entre 2016 y 2017 fueron causados por fallas en los cordones de seguridad del estadio y errores por parte de los encargados de custodiar el autobús donde viajaba el equipo visitante. 

Chile no escapa de esa realidad. Los 3 hechos violentos registrados en 2015 por medios de comunicación dejaron ver el poco cumplimiento de los protocolos de seguridad; en uno de ellos las autoridades demoraron 15 minutos en actuar para separar a las barras y 30 personas resultaron heridas. Los otros dos fueron consecuencia de la falta de acción del cordón policial que separa a los fanáticos rivales.

En 2017 se registraron 5 hechos de violencia graves en el futbol uruguayo, 2 de ellos como consecuencia de problemas con la seguridad: en el primero no se colocó un cordón policial para separar a las barras, y en el segundo las autoridades no lograron custodiar con éxito el autobús del equipo visitante.

Los disturbios en nuestro futbol y el poco apego a las medidas de seguridad también afectan a Ecuador. El diario ecuatoriano Metro publicó en su versión web una cronología de los hechos violentos más resaltantes en el futbol de ese país. Desde el año 2007 hasta 2016 fueron 8 los enfrentamientos, de los cuales 5 pudieron ser evitados si se cumplía a cabalidad el dispositivo de seguridad.

En Venezuela, las fallas en el protocolo de seguridad se evidenciaron cuando en 2014 hinchas del Caracas FC apuñalaron a un fanático del Deportivo Táchira dentro del Estadio Olímpico, donde está prohibido el ingreso de armas de fuego o punzantes.

Edward Huiza, fanático del Deportivo Táchira, aseguró que ha presenciado disturbios entre esos dos equipos en el 90% de los partidos. “Muchas veces he ido al estadio y he visto suficientes policías, pero no se trata de la cantidad sino de lo que hagan. En ocasiones ha habido enfrentamientos y la policía no hace nada o hace lo contrario a lo que debería”, añadió.

Sobre esto, López explica que en el país han sido pocas las medidas de prevención eficaces. “Las autoridades cuentan con equipamiento pero por alguna razón algo siempre sale mal, sobre todo en los partidos entre Táchira y Caracas”. La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Junior fue suspendida aquel día. Se jugó semanas más tardes en España pero la violencia en Argentina volvió a ser la protagonista. Al finalizar el partido, cientos de fanáticos de River que estaban celebrando el triunfo de su club provocaron a los policías y se generó un nuevo enfrentamiento donde se cruzaron botellas y perdigones.

Autor: Yohennys Briceño (2018).